-P. ¿Cuáles son los aspectos positivos y negativos
de la reforma laboral que ejecuta el gobierno de Mariano Rajoy?
R. Para entender lo que
está pasando en el mercado laboral en España, hay que tener en cuenta que
estamos en una profunda crisis económica con la previsión de una caída de la
producción en este año 2012, añadida a varios años de aguda recesión desde
2008. La tasa de desempleo se eleva a casi al 23% de la población activa y la
tasa de desempleo juvenil a casi el 50%; a lo que hay que añadir una muy
elevada tasa de empleo temporal en comparación con los empleos fijos o
indefinidos.
En este contexto, los aspectos positivos de la
reforma laboral recientemente hecha pública son
el límite hasta un máximo de 24 meses al encadenamiento de unos
contratos temporales con otros, las ayudas a las empresas que contraten a
jóvenes menores de 30 años y a parados de más de 45 años, el impulso a los
contratos a tiempo parcial y la posibilidad de que las agencias privadas de
colocación faciliten que los desempleados encuentren trabajo.
Entre los aspectos
negativos, cabe mencionar el abaratamiento
del coste de despido, el cambio de los esquemas de negociación colectiva que
pasan de ser sectoriales a ser a nivel de empresa lo que resta capacidad de
negociación a los trabajadores (las pequeñas y medianas empresas son más del
90% del total), las mayores facilidades para realizar expedientes de regulación
de empleo, el periodo de prueba de un año para los nuevos contratos indefinidos
y la posibilidad de despido tras tres trimestres de caída en las ventas o en
los ingresos (incluida la propia administración pública; en este caso, por
disminuciones presupuestarias).
-P. Las críticas y alabanzas se centran en temas
como despidos, indemnizaciones y estímulo para contratación de jóvenes. ¿Era
esta la reforma que necesitaba España o es el resultado de la presión de la UE,
como dicen desde varios medios de comunicación y grupos sindicales? ¿Qué quedó
pendiente?
R. Sin duda, es el
resultado de la presión de los países dominantes de la UE con el acuerdo
entusiasta del gobierno y la patronal española. Es evidente que hay una pérdida
de soberanía nacional en beneficio de lo que manda Alemania. No es la reforma
que necesitaba España. Lo que permanece pendiente es ir hacia una nueva Unión
Europea, en la que el Banco Central Europeo actúe como último prestamista de la
deuda del gobierno, se emitan eurobonos, se acomoden los plazos para la
financiación del déficit y se haga una reforma financiera para que vuelva a
fluir el crédito a familias y empresas. La secuencia temporal de la terapia se
ha empezado mal: en vez de impulsar la economía y el crédito para contratar a
más trabajadores, se ha empezado por una reforma laboral que aumentará el
desempleo, deprimirá todavía más el consumo y, en consecuencia, impedirá el
crecimiento.
- P. Alemania y la OCDE han asegurado que la
reforma se traducirá en el mediano plazo en más empleo, más competitividad de
la economía y mayor crecimiento económico? ¿Es cierto? ¿Por qué?
R. No es cierto. La
reforma laboral, como los propios ministros del gobierno Rajoy afirman, “no servirá
en sí misma para crear empleo” ni tampoco crecimiento. Es una opinión
generalizada que mientras no haya crecimiento económico y, más concretamente,
la economía española no crezca más allá del 2/2,5% no habrá creación de empleo.
-P. ¿Cómo incidirá esta reforma en la economía del
país en el corto, mediano y largo plazo?
R. Esta reforma incidirá
en el corto plazo aumentando el número de expedientes de regulación de empleo
(ERE) realizados por las empresas y las administraciones públicas. No se olvide
que la economía española va a decrecer en un 1,5% como mínimo este año 2012,
luego las empresas abrirán nuevos EREs para reducir el volumen de mano de obra.
En el mediano plazo, seguirá la tendencia anterior, porque no habrá
recuperación económica hasta 2015/2016 y, en el largo plazo, habrá un mercado
laboral mucho más inseguro, precario y con salarios inferiores a los actuales.
-P. ¿Estimulará el empleo? ¿Es una amenaza para el
empleo como muchos aseguran?
R. La reforma apoya a los
empresarios que contraten a trabajadores jóvenes y a mayores de 45 años parados
de larga duración (más de dos años). Pero este apoyo es más teórico que real,
porque las empresas contratan si necesitan trabajadores para atender a nuevos
pedidos de ventas. Y estos nuevos pedidos llegarán muy difícilmente en
condiciones de recesión como los actuales. Además, en el mejor de los casos,
las empresas que contraten trabajadores lo hacen, no porque se les subvencione,
sino porque los necesitan. Por consiguiente, el estímulo al empleo no viene por
reformas legales, sino por la creación-insisto- de condiciones para el
crecimiento económico y de una nueva estructura económica.
Debe advertirse que, en
el caso español, la legislación es la
misma tanto para comunidades autónomas o regiones como Andalucía y Extremadura
con tasas del 30% de desempleo como para el País Vasco y Navarra con el 12%,
siendo la tasa media un 22,85%. Cabe inferir, pues, que existen otros factores
relativos a la estructura de la economía, diferentes a los de la reforma laboral,
que tienen una influencia decisiva en la evolución del empleo y el desempleo.
-P. ¿Impulsará el crecimiento de la economía? ¿De
qué manera?
R. No impulsará el crecimiento de la economía. El crecimiento económico vendrá de la mano de la
expansión del mercado; es decir, por el crecimiento del consumo, la inversión y
las exportaciones. Pero el consumo necesita más empleos y no menos (aparte de
mayores salarios), la inversión necesita financiación y las exportaciones requieren
que los países europeos a los que vendemos salgan también de la recesión,
provocada en buena medida por los llamados “recortes” (esto es, menos gasto
público).
-P. ¿Cómo impacta al ciudadano común esta reforma?
¿Es una oportunidad para mejorar o es una amenaza?
R. Es una amenaza. El
ciudadano común se verá afectado por una posición de manifiesta debilidad en
una negociación cara a cara-en las pequeñas empresas- con el empresario sin
ningún apoyo colectivo, una mayor inseguridad laboral, una mayor rotación y
temporalidad en el puesto de trabajo- lo que perjudicará la tan necesaria
formación dentro de la empresa para mejorar la competitividad de la economía- y
una menor protección ante el desempleo.
Fuente: Entrevista publicada en El Nacional








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